las prostitutas y el machismo fallout  prostitutas

Y también entiendo que se ponga en duda la libertad de elección cuando la situación personal de muchas trabajadoras del sexo roza la desesperación.

Pero son muchas las personas abocadas a decisiones desesperadas, a trabajos denigrantes, llenos de violencia y desamparo y la sociedad sólo se pone de acuerdo en rescatar a las prostitutas. Y así, sólo acabas con los perros. De modo que abolir la prostitución no va a acabar con el machismo, el capitalismo, la violencia y las mafias.

Sólo va a cambiar el escenario. Que hombres y mujeres puedan tener relaciones sexuales libres e igualitarias a cambio de dinero.

Que las relaciones de poder sean sólo un juego erótico entre iguales. Que los recursos del Estado se centren en eliminar las mafias que violan los derechos y libertades de las mujeres y no en decidir por nosotras. Que los políticos y las políticas en lugar de querer rescatar a las desesperadas, eviten que se den las situaciones de desesperación.

Que las mujeres dejemos de ser un colectivo al que tutelar. Vente al foro de debate de Pikara Magazine. Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón. Un claro ejemplo de ello es el llamar nenaza a un hombre por llorar. Hostia puta estoy hasta los cojones del feminazismo y de las paridas mentales que se montan este grupito de gilipollas. Por ejemplo, la primera situación Y no como la chica del vídeo. Eso sí, de primeras un plano de los tacones porque como tosos los hombres somos unos cerdos machistas y retrasados pues ya nos pensamos que cualquier mujer que lleve tacones es puta Panda de retrasado, macho.

Venga ya, a tomar por culo, si me hubieran puesto una chica así: O sea, que aunque seamos los dos tíos yo ahora entro con un amigo en un bar, yo quiero un Nestea y mi amigo un Trina para no poner bebidas alcohólicas y le digo al camarero simplemente: Yo nunca he sido camarero, pero dudo que para ejercer de camarero te exijan tener poderes mentales, basta ya de gilipolleces Después lo de los baños Pero claro, los microhembrismos no existen, por supuesto que no.

Después llegamos al plato fuerte Ahora resulta que si yo estoy en un bar y me acerco a hablar con una chica ya es machismo, es completamente surrealista Me gustaría a mí saber si en vez de ese tío se le llega a acercar Johnny Depp o Brad Pitt y la muy imbécil pone las mismas caras de asco, que hay que joderse Pero no se me cae mi hombría por fregar, barrer, limpiar los platos, hacer la compra, poner la lavadora o cualquier otra tarea doméstica que tenga que hacerse.

Y esto no lo digo en plan de: Bueno, y el segundo vídeo también es un campo de rosas Pues no, nadie me ha preguntado si quiero tener retoños porque estamos en el puto y nadie me habla como si estuviéramos en el siglo XVII, pero sí que me han preguntado si no estoy pensando en casarme, en tener niños y todas estas paridas y sí que me han dicho que se me iba a pasar el arroz, muchísimas veces, por muy raro que a esta panda de neandertales les parezca que le pregunten eso a alguien con pene.

Si el punto anterior me pareció acertado; éste, en contraste, me parece lleno de tropezones y es donde podemos ver que Anita Sarkeesian no sabe mucho del medio del que habla. Lo primero de lo que tenemos que hablar para esta explicar esto es entender un aspecto importante de lo que es un videojuego. Esto es cierto para todos los videojuegos sin excepción. Esto, desde luego representa una serie de desafíos. Una de las soluciones a este problema es limitar la injerencia del juego en estos aspectos de la historia.

En otros casos, se crean bancos de posibilidades dentro de un sistema de juego. Pero que sigue atado a un conjunto de reglas que persigue el propósito de hacer a un lado lo absurdo o injugable, sin cerrar la puerta a lo poco convencional. Ocarina of Time , por ejemplo, cumple un doble papel. Por un lado es la presentación de cada uno de los personajes singulares que habitan la tierra de Hyrule.

El problema es que, como hemos visto hasta ahora, es difícil representar atributos complicados mediante sistemas numéricos. De modo que la complejidad es un recurso limitado para los diseñadores de juegos.

Lo que le da a los diseñadores la libertad de explorar diferentes grados de complejidad para diferentes situaciones. Con frecuencia estos son maniquíes o generados por computadora. En el teatro también ocurre lo mismo, al punto en que hay personas que pueden ser mera tramoya o parte de una escenografía. A veces el hecho de que un personaje masculino o femenino tenga poca o nula agencia dentro del juego, o parezca tenerla es resultado de limitaciones técnicas.

Y muchas veces sólo sirven como un recurso para mejorar el sentido de inmersión o hacer avanzar la historia para el protagonista. Otras, simplemente aísla el contexto donde son presentados. De nuevo, dejando en claro que no juega los juegos que critica. No es lo óptimo, pero sin duda tampoco es parte de un esquema para cosificar a la mujer.

El problema es que esa luz no siempre es mala. Ahora hemos llegado a lo feo. Esta es la parte donde en verdad hay mucho que mejorar en la industria. Explorar la sexualidad de sus personajes es una prerrogativa de todos los medios.

Limitar la presentación de temas o contenido sexual en los juegos sería un acto de censura y no estaría motivado sino por complacencia a la mojigatería de algunas personas. Lo cierto es que la sexualidad en los juegos con mucha frecuencia se aborda de forma infantil y gratuita.

Algunas veces, el alegato que se usa para contrarrestar este argumento es decir que los hombres en los juegos también son presentados como personas físicamente atractivas y musculosas. Pero muchas veces eso son expresiones de las mismas fantasías masculinas. Hagamos un pequeño experimento mental: Imaginen que la gran mayoría de los personajes masculinos de los videojuegos son representados como Edward Cullen. Si a ustedes como a mí, esa simple idea los hace sentir un ligero estremecimiento de incomodidad, ahora saben lo que sienten algunas mujeres con este desfile de personajes hipersexualizados.

Es fuerte y atlético, sí. Si no estarías dispuesto a soportar la idea de que los hombres en los videojuegos fueran remplazados por personajes del estilo de Edward Cullen, no tienes razón de defender la predominancia de los personajes femeninos hipersexualizados.

Y lo cierto es que muchos defensores de esta hipersexualización se comportan bastante llorones cuando les toca probar una cucharada de su propio chocolate. Raiden es un buen ejemplo de un personaje que no es eficaz para canalizar fantasías masculinas. Aunque es definitivamente masculino, su aspecto es andrógino.

Por otro lado, tenemos el lado de la santurronería que han traído tantos caballeros blancos y guerreros de justicia social.

Este lado del debate es tan reprochable como el otro, sobre todo porque se encuentra guiado, no por una serie de principios, sino por la forma en que se recompensa socialmente sostener ciertas posturas. Y creo que si alguien se ha ganado la licencia de abordar la sexualidad en sus juegos es Kojima , quien ha esgrimido el tema de forma interesante y sin miedo.

Al final, tampoco creo que la hipersexualización de los personajes sea en sí algo malo. Existen mujeres que acogen esto y lo celebran mediante actividades como el cosplaying. Del mismo modo que hay hombres que acogen personajes huecos como Edward Cullen y los convierten en ejemplos a seguir. Como ya habíamos discutido antes, es difícil modelar algunos aspectos de la experiencia humana en los juegos.

El combate, sin embargo, no lo es. Por ello es que la violencia es ubicua dentro de los juegos. La violencia es parte de la experiencia humana y puede encontrarse en la vida de hombres y mujeres por igual.

De modo que cualquier medio debería tener la libertad de explorar estos temas. Anita Sarkeesian insiste en decir que los juegos tienen sistemas que promueven o incitan la violencia en contra de la mujer. Y en algunos casos esto es cierto. Sin embargo, su argumento es sensacionalista y carece de criterios que permitan distinguir entre las instancias donde un juego promueve o hace apología de la violencia contra la mujer.

O donde un juego simplemente explora el tema.

Viajaba muchísimo y mal. Tampoco tenía la posibilidad de que mis padres me paguen un departamento, como le ocurría a algunas compañeras. Busqué otra salida para mi vida y el trabajo sexual no era algo que veía de mala manera sino todo lo contrario. Las abolicionistas dicen que hay un abuso de poder del cliente hacia nosotras.

No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere. Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo.

Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta.

Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces. Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio. Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir.

Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no. Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente.

Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución. Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones.

Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa. Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación. El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer. El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco".

El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas. Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta. Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores.

Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante. Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata.

De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó.

La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista. Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero.

Es decir, estaban decidiendo sobre nosotras, pero sin nosotras. Durante mucho tiempo estuvimos dando vueltas en ese discurso de que las trabajadoras sexuales tenemos que combatir la trata. Pero es como mucho ya, porque tenemos que luchar por nuestras condiciones laborales y también contra la trata.

Sin clientes no hay plata ríen. La verdad que eso fue toda una política de comunicación del anterior gobierno de intentar generar conciencia, que algunos sectores lo utilizaron para intentar penalizar al cliente de prostitución.

Nosotras nos reunimos con ellos para decirles que era sumamente discriminatorio, que le estaban trabajando la culpa a los hombres con esos spots. Los metían entre pausa y pausa en el medio de un mundial. Fue una jugada inteligente. Hay trata de personas en los talleres textiles y en los campos, donde trabajan pibes de seis años. La trata de personas existe porque hay una complicidad política, policial y judicial. Muchas veces las abolicionistas difunden estudios en los que se afirma que bajó el trabajo sexual.

El machismo afecta tanto a hombres como a mujeres, por lo que sí, un hombre puede sufrir el machismo. Un claro ejemplo de ello es el llamar nenaza a un hombre por llorar. Hostia puta estoy hasta los cojones del feminazismo y de las paridas mentales que se montan este grupito de gilipollas. Por ejemplo, la primera situación Y no como la chica del vídeo. Eso sí, de primeras un plano de los tacones porque como tosos los hombres somos unos cerdos machistas y retrasados pues ya nos pensamos que cualquier mujer que lleve tacones es puta Panda de retrasado, macho.

Venga ya, a tomar por culo, si me hubieran puesto una chica así: O sea, que aunque seamos los dos tíos yo ahora entro con un amigo en un bar, yo quiero un Nestea y mi amigo un Trina para no poner bebidas alcohólicas y le digo al camarero simplemente: Yo nunca he sido camarero, pero dudo que para ejercer de camarero te exijan tener poderes mentales, basta ya de gilipolleces Después lo de los baños Pero claro, los microhembrismos no existen, por supuesto que no.

Después llegamos al plato fuerte Ahora resulta que si yo estoy en un bar y me acerco a hablar con una chica ya es machismo, es completamente surrealista Me gustaría a mí saber si en vez de ese tío se le llega a acercar Johnny Depp o Brad Pitt y la muy imbécil pone las mismas caras de asco, que hay que joderse Pero no se me cae mi hombría por fregar, barrer, limpiar los platos, hacer la compra, poner la lavadora o cualquier otra tarea doméstica que tenga que hacerse. Y esto no lo digo en plan de: Bueno, y el segundo vídeo también es un campo de rosas Pues no, nadie me ha preguntado si quiero tener retoños porque estamos en el puto y nadie me habla como si estuviéramos en el siglo XVII, pero sí que me han preguntado si no estoy pensando en casarme, en tener niños y todas estas paridas y sí que me han dicho que se me iba a pasar el arroz, muchísimas veces, por muy raro que a esta panda de neandertales les parezca que le pregunten eso a alguien con pene.

Si ahora hay toda una corriente de las plus-size models y que la gordura es bella y todas estas paridas Desfilando en pasarelas o siendo portadas de revistas. Y sí, yo alguna vez también me he cambiado de acera al ver lo que se me acercaba, pero no porque me fuera a intimidar con piropo, porque un piropo no intimida, halaga. Lo bueno es que luego vienen las feminazis a decirnos que si reaccionamos así es porque vemos atacada nuestra posición de privilegiados que tenemos como hombres Venga ya, a tomar por culo, si me hubieran puesto una chica así:.

En esa secuencia no es por mirarle demasiado al pecho, es porque cuando habla la mujer, él la ignora y sólo se fija en su cuerpo, y en cuanto opina el otro hombre, él sale de su ensimismamiento, presta atención a lo que dice y le da la razón.

Sobre lo de los piropos que halagan o acosan, me ha recordado a una tira cómica que leí hace poco:. Detectado javascript desactivado Tienes el javascript desactivado en este momento.

las prostitutas y el machismo fallout  prostitutas En mi caso, ser niñera no me gustó porque no tengo paciencia con los chicos. No eran señoritas de casa buena, sino prostitutas. Contactos mujeres Los Alcazares. Respondía tetas erectas duras que, poder prostitutas poligono valencia prostitutas en villaviciosa hijos con ellas revelar mis cabecera, rawson león. Es vegana, animalista, actriz porno y trabajadora sexual desde los María Riot su nombre real es Florencia tiene 25 años. Algunas veces, el alegato que se usa para contrarrestar este argumento es decir que los hombres en los juegos también son presentados como personas físicamente atractivas y musculosas.


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