vestidos de prosti prostitutas siglo xvii

Poco a poco, el burdel de Valencia fue adquiriendo unas características propias que le diferenciaban del resto de edificios similares. Ubicado intramuros pero alejado del centro urbano, próximo a la morería y al espacio destinado a ciertas actividades gremiales consideradas insalubres […]. Las cifras parecen exageradas, pues la mayoría de los registros hacen referencia a la presencia de hasta un centenar.

Otro tanto sucedía con las religiones que profesaban las prostitutas, como bien señala Rangel: En el burdel de Valencia, las relaciones entre diferentes religiones estaban prohibidas. La molestia, con todo, les resultaba provechosa a nivel económico pues con el paso de los años las meretrices ubicadas en este lupanar llegaron a cobrar hasta el doble que el resto de sus compañeras.

El burdel de Valencia permanecía abierto durante casi todo el año. Tan sólo había unas pocas excepciones en las que cerraba sus puertas, y la mayoría se correspondían con fiestas religiosas. Los días que pasaban de retiro espiritual obligatorio eran sufragados por la misma ciudad. Y es que, mediante continuas charlas y oraciones se buscaba que las prostitutas renunciaran a su trabajo y volviesen al recto camino del Señor. Los conferenciantes les ofrecían incluso ayuda para encontrar marido y les prometían otorgarles una gran dote si pasaban por el altar dinero que pagaba también la ciudad.

Estos trataban por todos los medios de boicotearlos para no perder su fuente de ingresos. Saltarse esta norma era algo sumamente grave. Intramuros el burdel no era un edificio como tal, sino que estaba formado por varias calles alrededor de las cuales se levantaban diferentes hostales unos 15 en las mejores épocas del lupanar y multitud de casas.

Las prostitutas que recibían la licencia del Justicia Criminal podían alquilar una habitación en la hospedería o, directamente, una de las viviendas. En ambos casos sus caseros eran los llamados hostaleros , los mandamases en la sombra de la mancebía.

Por lo visto es una operación muy popular, y los motivos no han cambiado mucho de los que nos describía Fernando de Rojas en su novela: Sin duda la historia se repite, y asombra. La prostitución en el Madrid del siglo XVII Por Francisco Arroyo A pesar de que en un primer momento pudiera parecer lo contrario, los criterios morales respecto a la prostitución eran bastante laxos en la sociedad barroca española. Publicado por Francisco Arroyo a las Bienvenido Soy Francisco Arroyo y en este blog pretendo hablar sobre historia, política, arte, etc.

En particular me interesa todo lo relacionado con el siglo XVII español. Una obra de arte al día. Aquí un retrato que mira sus triunfos y sus pesadumbres. En su época las mujeres usaban vestidos aparatosos, ceremoniosos, casi como la actitud que la sociedad les demandaba. Las cinturas siempre estrechadas por un corsé y los hombros sobresalientes casi como el ala de los sombreros era el mandato para caminar por las calles. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta.

Pero fue esa pesadumbre la que convirtió en un estilo: Sé una oruga de día y una mariposa en la noche.

vestidos de prosti prostitutas siglo xvii

El juez, antes de otorgar el oportuno permiso, tenía la obligación de persuadir a la muchacha para que no eligiera tan negro destino. A pesar de todo, limitar y reglamentar la prostitución era tan complicado como poner puertas al campo, e inmediatamente después de proclamarse las reglas se buscaban medios para saltarse la norma. Para citar este artículo desde el blog: Referencias de la imagen: Escena en un burdel. Muy curioso el artículo, la Historia nos sigue sorprendiendo cada día.

Ha llamado mi atención el hecho de que un juez te tuviera que autorizar para ejercer esta actividad así como las condiciones impuestas para ser prostiruta, los doce años, y el no ser virgen en especial. Las cinturas siempre estrechadas por un corsé y los hombros sobresalientes casi como el ala de los sombreros era el mandato para caminar por las calles. Todos los días pensaba en cómo quitarme la vida, aunque, en el fondo, ya estaba muerta. Pero fue esa pesadumbre la que convirtió en un estilo: Sé una oruga de día y una mariposa en la noche.

Y en cuanto tuvo en sus manos una aguja nunca paró de hacer vestidos y nunca cerró su boca para sus pensamientos. Esos capitales cocinados en la cama le permitieron hacerse a una de sus primeras tiendas, en la Rue Cambon, que Coco bautizó con el nombre de Modas Chanel.

Esta fecha, no obstante, es la menos popular entre los historiadores. La mayoría de los autores afirman que la primera referencia al burdel se dio cuatro años después. Se dio en cuando, tras la ampliación de las murallas de la ciudad, el prostíbulo se ganó un hueco dentro de Valencia.

Levantar un muro alrededor de la mancebía y dejar solo una entrada para acceder a la misma. Por si fuera poco, también se cegaron las calles ubicadas en las cercanías y se estableció un guardia en la puerta con potestad para quitar las armas a los clientes. Poco a poco, el burdel de Valencia fue adquiriendo unas características propias que le diferenciaban del resto de edificios similares. Ubicado intramuros pero alejado del centro urbano, próximo a la morería y al espacio destinado a ciertas actividades gremiales consideradas insalubres […].

Las cifras parecen exageradas, pues la mayoría de los registros hacen referencia a la presencia de hasta un centenar. Otro tanto sucedía con las religiones que profesaban las prostitutas, como bien señala Rangel: En el burdel de Valencia, las relaciones entre diferentes religiones estaban prohibidas.

La molestia, con todo, les resultaba provechosa a nivel económico pues con el paso de los años las meretrices ubicadas en este lupanar llegaron a cobrar hasta el doble que el resto de sus compañeras.

El burdel de Valencia permanecía abierto durante casi todo el año. Tan sólo había unas pocas excepciones en las que cerraba sus puertas, y la mayoría se correspondían con fiestas religiosas.

Los días que pasaban de retiro espiritual obligatorio eran sufragados por la misma ciudad. Y es que, mediante continuas charlas y oraciones se buscaba que las prostitutas renunciaran a su trabajo y volviesen al recto camino del Señor. Los conferenciantes les ofrecían incluso ayuda para encontrar marido y les prometían otorgarles una gran dote si pasaban por el altar dinero que pagaba también la ciudad.


Warning: printf() [function.printf]: Too few arguments in C:\PB\Plugins\TemplateConvertorHost\htdocs\wordpress\wp-content\themes\creativ-business\comments.php on line 46

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *